miércoles, 22 de febrero de 2017

El nacimiento del partido ultraconservador del Perú


Analizando la forma de actuar del colectivo #ConMisHijosNoTeMetas, y el apoyo político de un grupo de congresistas con ideas afines, llegue a la conclusión personal que estábamos frente a un proyecto político ultraconservador, cuyo objetivo de llegar a ocupar cargos públicos para imponernos su forma nada religiosa de entender el mundo.

¿Qué diferencia a un conservador de un ultraconservador? La forma extrema, a veces violenta, de llevar adelante sus ideales e imponer los a la sociedad.

Está suposición personal la compartí a modo de comentario en Facebook y recibí múltiples reacciones, algunas muy agresivas e insultantes, pero hubo una que llamó mi atención, pues aludía a la necesidad de tener un Presidente de la República evangélico.

¿Se imaginan? Antes de continuar debo aclarar que existen grupos evangélicos más moderados que otros, y a todos no los podemos etiquetar de ultraconservador. Pero si llegásemos a elegir un Presidente evangélico ultraconservador, creo yo, que dejaríamos de lado la vieja discusión del Estado laico, porque automáticamente nos convertiríamos en una República nada amigable para las minorías sexuales, feministas, progresistas y todos los sectores que buscan un cambio social basado en valores universales como la igualdad. Y esto debido, a que sencillamente, contravienen una interpretación del mundo fundamentalista.

¿Espera? El fundamentalismo no es solo islámico, no, también surge en otras corrientes religiosas, y aunque sus miembros no se inmolen haciéndose explotar, más de uno quisiera hacerlo con el prójimo que considera una aberración.

No hay comentarios:

Publicar un comentario